¡YO SOY DIOS! más allá de lo simple y cotidiano

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Por Yi-yoh Robles)

«El día que mis brazos no puedan cargar mi cuerpo, sabré que no tendré fuerza para volar y soñar.»

¡Yo soy Dios! …como cada emblema de paciencia, apunte, imagen, gracia, destape y orificio; ¡soy Dios! sin ser lo que soy en la ausencia de lo invulnerable y lo insípido.


Como cada malograda humanidad en el ahogo, como cada oficio, misterio y espanto; como la burbuja y el nada, como el pensamiento y el sudor en los ojos desdoblados, bajo la catarsis y la penumbra, en el sociego del sabio y el artista.

(El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, Hechos 17:24)

Mientras exista un alma que se adueña de la paciencia, yo andaré bajo el camino angosto de la quietud.
La paciencia es el dulce argumento de los santos para compilar el porqué de sus rutinas sabias
Convivio de tentáculos perenne de existencia poco cotidiana en la disciplina de normas terrenales…


Imagino que ante de Dios estaba la paciencia, de naturaleza total y despoblada, silente en ausencia de las cosas, orden superfluo, infinita e invisible…allí se hallaba explayada e incolora, falta de línea y juicio, sin forma ni esencia…abstracta sin policroma , sin manía, gesto o amago.
Me atrevo a creer que antes que Dios estuvo la paciencia en el vacio del nada, ante el vocablo inexistente de las cosas.


La paciencia en su catarsis vacía, solitaria y aburrida; allí estaba, de soplo ondulado y es que la paciencia es madre unigénita de Dios.
Es la paciencia en los ángeles…esa sutil vigilia inmortal y etérea impresa en lo magnánimo.


Es la paciencia el hábito y la otra puerta donde los profetas desdoblan sus huellas invisibles y terrenales, donde transmigra el texto y se transforma en emblema la palabra.

Es la paciencia la grata gota transparente y extraña donde el pensador alimenta sus venas dando veladura a sus pupilas despojadas de lagaña e insomnio.


La paciencia en el poeta es el anzuelo que corre con su presa y muda su piel sobre la palabra rota despertando al mago vigía en la batalla del argumento que se escribe en soledad.


Es la paciencia en el artista lo mismo que en el poeta, la nostalgia y la regla roca izquierda de una verdad sin serlo …es la cicuta existente en el submundo de contrastes que da vida y da la muerte; entre otras tantas escenas del artífice y lo creado.


Es en el filósofo donde la paciencia agota sus batallas frente a lo divino
En los mártires y próceres es la paciencia, la sabana donde arropan su desnudes cubriendo el frio de la vanidad y el cuadro implacable de la avaricia ausente en sus venas dilatadas en sus telarañas de utopías.
Entre el guerrillero y la muerte la paciencia es grata en su ideal, como norma de existencia y lucha en la batalla, hay en sus latidos un cuadro de implacable soledad, que describe en su esencia la vida en el otro, cuando lleva consigo un gran ideal; ¡sano y puro! …entonces su muerte es abono en su causa de desvelo y sangre.


Será que Dios es la paciencia de lo estéreo, el discurso en las cosas fulanas …y yo estaré hablando solo sin pensar lo pensadp, a lo mejor en el delirio de las cosas Dios me este hablando entre números y emblemas.


¿O me estare quedando loco frente a este espejo sin reflejo?, más que mi alma abandonada en el vacío sin oficio, melancólica y rota, esencia del silencio, es el rostro mismo del nada sin sombra, o la luz asfixiante filtrándose tras el misterio de esta barca abandonada ¡…allá van desandando sus pasos los amores del tiempo! por infieles e ingratos… existe una luz que pesa tanto, como el destino de los cielos entre las nubes blandas junto al eco infinito de voces sin espacio para el alma; pues el pensamiento duele más que la carne, aunque como castigo del cuerpo no guarda memoria por su rastro de insomnio y vacío, si por su liviana actitud en franco desorden, en libertad mutilada desde el castigo de una voz que en silencio grita de impotencia sin hablar, pero en sus señales nos plantea un lenguaje corporal desde otros emblemas de misterio, entonces uno muere estando vivo o vive estando muerto, pues entre una y otra existen dos misterios de los cuales no podemos despejarnos.


¡Un ojo vigila! …y todo en la natura es como un libro o como el aire invisible de la brisa, que nos toca de sorpresa y asombro.

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