Reflexiones sobre la importancia de una militancia política comprometida con la transformación

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Por Deivi Vicente Cabrera

Desde la primera intervención de los Estados Unidos a nuestro país, se impuso en el poder a los sectores más conservadores en la dirección de la política y la economía de la República Dominicana, no importa las supuestas «diferencias» que tengan los diversos sectores de la élite, siempre se pondrán de acuerdo al momento de consolidar sus intereses como clase; negar derechos humanos y fundamentales; y mantener explotado a este pueblo en general.

Las contradicciones son de clases, todo lo demás que se quiera decir es una ficción, por eso es fundamental tener claridad ideológica con relación a la clase social a la cual nuestras acciones puedan puedan colaborar o combatir. Recordando que en las élites su único propósito es explotarnos y mantenernos subyugados.

Un ejemplo que reafirma esta situación tiene que ver con el hecho particular de que muchos de los conspiradores contra Trujillo, fueron los mismos que después del tiranicidio, conspiraron hasta dar el golpe de Estado a Bosch en 1963. Luego, apoyaron la intervención norteamericana del 1965 y acompañaron a Joaquín Balaguer, producto de la imposición imperial, y guardaron silencio cómplice durante los 12 sangrientos años encabezados por este desde 1966 hasta 1978.

Por eso es necesario tener bien claro que la lucha primero es ideológica, y que, en ese proceso no hay espacio para la victimización. Por lo que, para derrotar esas élites dominantes, es necesario la vinculación directa con los sectores populares y una militancia comprometida por convicción y los mejores intereses de nuestro pueblo, militancia que tiene que diferenciarse de cualquier “reivindicación” enarbolada o que forme parte del proyecto que se desarrolle a través de la ONG que se labore.

Hasta que no se entienda que la realidad de los dominicanos es más que una plaza en el centro de la ciudad o frente al congreso, los sectores conservadores nos seguirán derrotando, ya que, ante la ausencia de organizaciones sociales reales que jueguen el proceso de acompañamiento de la gente en su día a día, las iglesias conservadoras ocuparán ese espacio y jugarán el
papel que llenará el vacío creado por la ausencia de militantes realmente comprometidos con la transformación.

Mi opinión con relación al rol de las iglesias conservadoras lo planteo al margen del tema de la dimensión espiritual , la cual respeto y comparto, al margen de eso, las iglesias forman parte de las estructuras de dominación y su papel es continuar construyendo personas conservadoras y dóciles, desde donde no se ponga ningún tipo de resistencia ante los abusos constantes de los sectores de las élites.

No es posible la victoria sin una vinculación real con la gente, nadie defiende lo que no entiende y nuestro reto es ayudar a la comprensión de la realidad social que sufre la gente y contribuir a crear las herramientas que contribuyan a transformarla.