La vacunación y los límites de los derechos fundamentales

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Por Richard Pérez «Asegurate »

Gran controversia ha generado en el mundo la aplicación de vacunas contra el COVID 19, como siempre, unos a favor otros en contra, cada quien con su librito justificativo debajo del brazo. Los intereses políticos-partidarios, científicos y comerciales, son los actores principales en este debate.

Aunque todos están desacuerdo que la salud es lo primero, y así lo estable la Constitución. El problema en esta discusión ahora es, que es más perjudicial para la salud, El COVID o la VACUNA.

Los antivacunas, o anti-obligatoriedad de la vacunas, alegan que la Constitución los protege en su art. 42-3, y que no existe un texto legal que ampare al gobierno para la ejecución de la inoculación obligatoria. Pero hay que tener muy presente que los derechos fundamentales tienen sus limites. El art. 42-3 de la Constitución Dominicana establece claramente en las condiciones que nunca deberá obligarse a un procedimiento como la vacuna de COVID. Estos son los siguientes:

1. Que sea un experimento. científico.( no le es)

2. Que ponga en riesgo la vida. En este caso, es para salvarla.

3. Que el procedimiento no este avalado científicamente y viole las normas bioeticas.

Las vacunas del Covid pasaron del proceso de experimento a su aplicación en humanos, aprobadas por los organismos internacionales competentes y están aptas para proteger y salvar la vida de miles de millones de seres humanos.

Además existe la Ley General de Salud 42-01, que en su art. 64, da carácter de obligatoriedad a la aplicación de vacunas por parte de Estado para proteger a sus ciudadanos

Los Estados y los gobiernos están primero, para salvaguardar el principal derecho fundamental, que es la vida, y por ende aplicar la medidas necesarias, legalmente establecidas, para que dicho derecho no se vulnere.

Sin embargo, siempre será una asunto de conciencia y educación ciudadana aplicarse las vacunas para la protección individual y colectiva, a sabienda de que las dudas por el temor y falta y de la información fidedigna, siempre estarán latentes.