El Bávarogate”

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Por Manuel Cruz

Estamos viendo tantos escándalos destapados por el Ministerio Público que podríamos realizar una serie de Netflix con al menos 10 temporadas. Sin embargo, uno de los casos más emblemáticos y que se proyecta que podría convertirse en la copia vernácula de Odebrecht es la construcción del aeropuerto de Bávaro.

Por tal razón, han salido una serie de personalidades, instituciones y legisladores oficialistas solicitando información sobre el estatus jurídico de las denuncias de supuestas irregularidades en la aprobación y entrega de los permisos para la construcción de dicho aeropuerto.

Un Aeropuerto al Vapor.

Hasta un niño de 5 años sabe que en medio del calor de una campaña electoral suceden muchas cosas ominosas, pero, otorgar permisos subrepticios para el desarrollo de una infraestructura multimillonaria después de perder una campaña genera por lo menos 100 interrogantes.

Verbigracia, ¿de quien fue la idea de otorgar esos permisos? ¿Quiénes se beneficiaron con dicha aprobación? ¿Por qué se realizó al vapor? ¿Hubo soborno para conseguir esos permisos? ¿Es necesario ese aeropuerto en esa zona? ¿Por qué se le otorgó precisamente a ese grupo? ¿Dónde está el estudio de factibilidad? Y, ¿quiénes son los 17 ex funcionarios señalados en ese caso?

En virtud de ello, hoy todos tenemos la imperiosa necesidad de conocer todos los detalles de este aeropuerto y el establecimiento de responsabilidades si así fuere necesario. Por eso, entendemos correcta la posición que asumieron algunos legisladores al pedir que se conozcan los avances sobre dicha investigación.

Dentro de ese contexto, vuelven a resurgirme otras preguntas; por ejemplo, ¿por qué esos inversionistas no fueron a desarrollar ese proyecto en el Sur del país? ¿La idea era dañar a otro grupo empresarial? ¿Todos los empresarios que no te apoyen en una campaña debes enfrentarlos? Y, ¿están las personas o empresas obligados a brindarles su apoyo a los candidatos oficialistas?

 

No Sabemos Nada.                               

La complejidad, tecnificación, impacto socioeconómico y demás elementos que gravitan en la construcción de un aeropuerto lo convierten en obras de alto interés público; toda vez que, de manera automática se generan grandes desafíos económicos, ambientales, de seguridad nacional y de normas internacionales etc.

Desde esa perspectiva, todavía al día de hoy nadie conoce el plan estratégico que determinó la necesidad de la construcción de ese aeropuerto; y tampoco no conocemos la licitación pública que se presentó para que diversos oferentes pudieran presentar sus propuestas.

De igual forma, nadie tiene idea de cuál será el impacto ambiental que generará el desmonte, despalme y excavación para la construcción de dicha obra. Y, sin contar con el adicional a la ya minusválida seguridad nacional que acabamos de ver como fue ridiculizada con el supuesto robo de los cables en el Aeropuerto Internacional de las Américas.

Dentro de ese contexto, creo prudente y oportuno que sean presentados todos los detalles respecto a esa obra y el establecimiento de las respectivas responsabilidades en caso de haber algún elemento que colida con las leyes. No olvidemos que la corrupción política es efímera y del cargo, pero con los tutumpotes la historia es otra.

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)