Cuentacuentos como herramienta de promoción de la Lectoescritura Inicial (LEI) en República Dominicana: El teatro como transformador sociocultural.

0
164

Por Miguel Oniel Díaz

miguelonieloficial@gmail.com

El conocimiento general de la Lectoescritura Inicial (LEI) en República Dominicana y su impacto en el desarrollo de la vida escolar, personal y profesional de las personas es poco, muestra de esto es, en primer lugar, la necesidad que había (y hay) de impartir talleres para periodistas dominicanos que sensibilicen sobre la lectoescritura y el periodismo educativo. Otra evidencia que nos toca de manera muy personal son los recientes resultados del país obtenidos a partir del informe PISA 2019, que expone la crítica situación actual de República Dominicana y el retroceso en comparación con los resultados arrojados por la encuesta PISA 2015. A diferencia de las ciencias, hoy los estudiantes dominicanos se encuentran en peores condiciones, tanto en lectura como en matemáticas.

En lugar de asumir responsabilidades y producir cambios esperanzadores, las respuestas del Ministerio de Educación y del ADP (Asociación Dominicana de Porfesores), la más importante institución gremial de los docentes en el país, no satisfacen a la población que mira con preocupación y pesimismo su presente inmediato y por ende su futuro.

Mientras naciones asiáticas como China y Singapur se coronaron como los países con mejor educación, y en la region Chile encabeza las diferentes listas, República Dominicana: el país que “más rápido y mejor crece de América Latina y el Caribe” (según informes del Banco Mundial) retrocede en PISA en la región y frente al mundo, a pesar de que hoy se pregonan “revoluciones digitales” y se destinan casi 400 millones de dólares adicionales al prespuesto de educación en comparación con la última medición. Si el país crece y con él crecen los presupuestos de educación, sin embargo decrece el rendimiento educativo, entonces la solución no es meramente económica y no debe ser abordada únicamente desde la educación.

Si el país crece y con él crecen los presupuestos de educación, sin embargo decrece el rendimiento educativo, entonces la solución no es meramente económica y no debe ser abordada únicamente desde la educación.

Pero como bien plantea un proverbio, atribuído comúnmente a Albert Einsten: “la crisis es la madre de la invención”, esta vicisitud en lugar de estancarnos y mantenernos insistiendo en el mismo modelo que no sólo ya no nos da resultados, sino que ahora nos hace caminar hacia atrás, nos invita a pensar soluciones creativas a la educación desde nuevos lugares y con nuevos ojos, debemos reflexionar con prontitud si el abordaje de nuestras deficiencias debe ser meramente educativo, o exclusivamente de carácter económico y presupuestario.

Documentación del Programa de Capacidades LAC Reads (PCLR), implementado por American Institutes for Research (AIR) y Juárez and Associates (J&A) y financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), nos dan la razón al identificar como las principales flaquezas del país la falta de cultura lectora, las incoherencias administrativas, la promoción automatica de la lectura sin acompañamiento, el bajo nivel salarial de los profesores y la deficiencia formativa de los docentes. Es allí, especialmente en la primera cuestión fundamental: la falta de cultura lectora hacia donde se encamina este esfuerzo de investigación. Hacia una intervención cultural.

Analfabetismo funcional

Los problemas con la lectura en nuestro país no son novedad y el enfoque erróneo por parte del Estado tampoco lo es. Históricamente la República Dominicana ha enfrentado serios desafíos en materia de analfabetismo y escolarización, por esa razón una de las banderas de campaña del actual presidente de Danilo Medina se trataba de erradicar esta situación a través de un Plan Nacional de Alfabetización llamado “Quisqueya Aprende Contigo”. Según cifras oficiales, en agosto de 2017 el programa ya había alfabetizado a 455,129 dominicanos y en ese sentido, se redujo la Tasa Nacional de Analfabetismo de un 14% a un 7.7% (ENHOGAR 2016).

Sin embargo, es precisamente esta deuda histórica con las pasadas generaciones la que debe orientar la política educativa hacia los más pequeños, pues esos hoy adultos son claro ejemplo de que alguna vez fueron infantes a quienes el país, su entorno y su contexto les negó el derecho a la educación desde la primera infancia. Si bien es cierto, esta intervención del Estado en favor de adultos y mayores relegados del sistema educativo impacta su calidad de vida, no podemos esconder que hoy el concepto de analfabetismo no es algo binario y ya no se limita al descifrar letras y poder escribirlas, versados internacionales hoy teorizan sobre el llamado analfabetismo funcional, el cual no contemplan las políticas públicas actuales.

El analfabeto funcional, según la UNESCO, es la persona que aún teniendo la destreza de leer y escribir no es capaz de entender y/o darle significado a los textos e interpretarlos por ellos mismos. Por lo tanto, aprender a leer y escribir debe concebirse, tal y como se definió durante el taller de periodismo educativo, como una construcción intelectual. Vista esta definición concluímos que muchos analfabetos pueden y saben leer, sin embargo su analfabetismo radica en la incapacidad de pensar.

Brecha regional, cultural y froteriza

Más allá de la brecha generacional histórica, el Informe General ENHOGAR 2016, arroja resultados concernientes a la brecha regional y froteriza que deben seguir preocupándonos: son las regiones Noroeste, El Valle y Enriquillo (las tres regiones ubicadas al limítrofe que divide la isla con la República de Haití) donde se observan los mayores porcentajes de analfabetismo, entre 15.1%, 16.9% y 18.7% respectivamente. La misma encuesta detalla que a medida que disminuye el nivel socio-económico familiar al que se pertenece mayor es el porcentaje de no saber leer ni escribir.

En ese mismo tenor, tras una búsqueda de actividades culturales que publican en los portales en la web de varios ayuntamientos, entre ellos consultados el de Jimaní y Duvergé de la provincia Independencia, asi como de Oviedo de la provincia de Pedernales, sólo constan evidencias de espectáculos relacionados a la celebración de fiestas patronales y actividades de carácter mágico religioso. De ese modo, no hubo pruebas de la existencia de grupos de poesía y/o teatro popular o concursos literarios, y parecería que en estas provincias las autoridades sólo conciben la cultura desde y para el ocio, pues la danza, que si bien forma parte de las llamadas Bellas Artes, no es arte que promueve el conocimiento o que fomente el desarrollo de las ideas y el pensamiento.

Propuesta de investigación

Diversos antecedentes regionales explican que la idea de promover la lectoescritura infantil a través de la narración oral y literaria es posible y beneficioso. Tras una exhaustiva búsqueda a lo largo del continente dimos con múltiples profesionales, en su mayoría aspirantes a recibirse como educadores, provenientes de  diferentes países de Latinoamérica como Chile (2016), Ecuador (2012-2013), Colombia (2011) y México (2010), por citar sólo unos casos, que en sus tesis de grados y maestrías han abordado la figura de El Cuentacuentos como una herramienta para el desarrollo del lenguaje en los infantes. Las conclusiones convergen en que en la medida en que los niños tienen la oportunidad de exponerse a temprana edad a contextos donde hay uso de la palabra narrada, se desarrolla y fortalece su capacidad de hablar, escuchar y sobre todo comprender.

Pero, ¿se aplica la práctica del cuentacuentos en las escuelas y los hogares de la región?, ¿qué impacto tendría en los niños si en la escuela y el hogar se fomentara la lectoescritura a través de los cuentacuentos?, ¿y qué tal si la narración trascendiera la actividad y, llegando de la mano de recursos teatrales, se convirtiera en una experiencia de estimulación de la imaginación, la curiosidad y el pensamiento?, ¿qué efecto generaría la actividad cultural en estas comunidades?.

Para responder esas preguntas, orientamos nuestra investigación a hacer en primer lugar un levantamiento de datos en una comunidad rural de la región Enriquillo de la República Dominicana que resulte estratégica para identificar las necesidades socioculturales de la región, así como de los padres cuyos hijos asisten a un centro educativo en calidad de estudiantes de tercer grado, a fin de comprender el nivel de experiencias culturales existente en la región y que esto nos permita elaborar una propuesta viable y concreta que sirva de germen a las autoridades, escuelas y a organismos internacionales para promover la lectoescritura inicial a través del arte.

Consideramos en esta propuesta de investigación responder a través de encuestas, entrevistas y un diario a las preguntas: ¿cuál es el impacto de las actividades culturales en la promoción de la lectoescritura en la vida de los niños dominicanos y sus comunidades? y ¿cómo podemos contribuir a través de la cultura a su progreso intelectual y el de sus tutores?. Estudiando la relación entre cultura-eduación y desarrollo podemos proponer acciones concretas y alternativas sobre una educación con perspectiva de desarrollo cultural, esto nos ayudaría a reflexionar con mayor certidumbre sobre la dificil situación que atraviesa la República Dominicana en la tarea de generar los cambios sociales y culturales que se necesitan.

Enfrentar de raíz las razones cuturales que nos han traído hasta aquí es posible. Promover la lectoescritura inicial a través del teatro es quizás la solución.

*el autor es Periodista egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), actualmente cursa estudios de Arte Dramático en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD).

* Este artículo es resultado del Taller de Periodismo Educativo: Herramientas y Mejores Prácticas, auspiciado por la USAID, con vistas a convertirse en una investigación periodística.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here